Las tendencias actuales de mejora de la calidad, trabajo en equipo y mayor responsabilidad intensifican las relaciones entre las personas del mismo departamento de trabajo, y entre éstas y profesionales de otras áreas y de otras organizaciones. Esto lleva inevitablemente al aumento de conflictos entre ellos/as y por eso comienza a ser imprescindible el conocimiento sobre gestión de estas situaciones y la aplicación de métodos eficaces para abordarlas.
No hay que olvidar que el conflicto, bien gestionado tiene efectos muy positivos. Entre ellos destacamos:
Bien gestionado fomenta la identidad tanto personal como grupal, cuando es resuelto en equipo y de forma satisfactoria (esta es la clave).
Bien gestionado ayuda a establecer canales y sobre todo estilos de comunicación eficaces que pueden perdurar.
Bien gestionado fomenta la confianza entre las partes haciendo sobresalir las semejanzas en vez de las diferencias.
Y bien gestionado, es motor de cambio personal y social. Ayuda a realizar cambios necesarios, innovaciones, etc.
Teniendo en cuenta por tanto el abanico de efectos positivos y necesarios que tiene el conflicto para las organizaciones, no es operativo tratar de erradicarlo. La clave consiste en aprender a gestionarlos adecuadamente.
